Recuerdos de Cabezón de la Sal

Relatos, videos y oficios de nuestra villa.

Relatos de mi niñez, 2ª parte 21 enero 2010

Filed under: Relatos — urruticoechea @ 16:29
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grillo_campestreRelatos de mi niñez 2ª parte


Como conté en el anterior relato, cuando volví a casa de mis padres y hermanos, ya tenia nueve años; entonces mi vida era ir a la escuela y también llevaba a mi hermana claro, como era la pequeña tenia que acompañarla hasta su clase, porque era una niña muy tímida.
También os digo que éramos muy traviesos, a mi me gustaban mucho los animales, entre ellos me encantaban los grillos y esos como no nos costaban dinero, pues tenia un montón de jaulitas de plástico y de vez en cuando los soltaba para hacerle rabiar a mi hermana y ella se ponía a gritar y mi madre nos reñía a los dos.
Otra de las travesuras que hacia era atar los picaportes de las puertas con cuerda y así cuando iban a abrirlas no se podía.

¡¡AH¡¡¡ después para jugar, como no teníamos muchos juguetes, lo que hacia era ir a la tienda de comestibles del barrio y pedía las cajas de madera de la fruta, entonces, con una navajita pequeña solía hacer espadas de madera y jugábamos a los indios y otras veces hacia pistolas, todo artesano, para  jugar a vaqueros pero siempre estaba mi hermana conmigo y con mis amigos. Después de vaqueros, también teníamos una amiga en el barrio que se llamaba Paquita; y su padre regentaba el único bar que había en el barrio, pero era una maravilla porque tenia un “futbolín” y su padre nos dejaba jugar ¡lo pasábamos estupendamente! la verdad es que esos años fueron muy buenos porque nos conocíamos todos.
También en el portal de arriba teníamos una vecina que tenia un diabolo, nos lo solía prestar para jugar,  era otra cosa que nos encantaba; cuando uno es niño y no tiene de casi nada, lo de los demás parece  maravilloso.
¡Ah bueno! las navidades también eran muy agradables en mi casa porque después de cenar venían los vecinos y como mi madre era una persona muy acogedora, nos juntábamos un montón de gente, poníamos música y cantábamos a todo trapo, es estupendo ese recuerdo y cuando se organizaban las fiestas también, porque  ponían la orquesta delante de mi ventana y mi madre siempre participaba en la chocolatada que se hacia en nuestro portal como fin de fiesta.
Esto fue unos años, no muchos porque empecé a trabajar muy jovencito, tendría unos 14 años más o menos, fue de recadista en un comercio, hasta que tuve la suficiente edad y después fui dependiente de ese mismo negocio, así estuve hasta que fui bastante mayor.

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Algun recuerdo de mi infancia 8 enero 2010

Filed under: Relatos — benitobarcena @ 18:09
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UN RECUERDO DE INFANCIA                            

Recuerdo que cuando tenía aproximadamente 8 años, solía jugar con mis compañeros al  balón…  ese balón medio roto  que  no teníamos todos.  Nos enfadábamos entre nosotros porque nadie traía un balón en buenas condiciones .

Un día, dado que con aquel balón, medio roto, no se podía jugar, a algunos compañeros, se les ocurrió hacer una travesura.

Había  un montón de ladrillos y tejas cerca de donde estábamos  y se nos ocurrió, no a todos, romper tejas y ladrillos, de rabia, sin pensar que lo que hacíamos podría acarrear problemas, especialmente  para nuestras familias. Por aquel entonces estábamos bajo un régimen poco tolerante, y un chivatazo, creo recordar de alguno de los compañeros, fue a parar hasta el cuartel de la guardia civil y terminamos todos o casi en la casa cuartel que por cierto estaba cerca del lugar.

Se puede uno imaginar lo que  paso con nosotros…  como niños no  éramos conscientes de lo que hacíamos,  y  los guardias  se pasaron un poco para ser tan  pequeños;   Las familias, más bien humildes, poco o nada podían hacer.

Resumiendo un poco, teníamos el miedo en el cuerpo y  más  imaginando la que nos esperaba en casa, puesto que nuestras familias tuvieron que pagar todo lo que habíamos roto y la  economía no estaba para bollos.

 

Recuerdos de mi infancia 5 noviembre 2009

Filed under: Relatos — piliroga @ 16:09
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Aunque los años pasan los recuerdos de mi infancia permanecen. Tuve la gran suerte de conocer y convivir con mis abuelos. Recuerdo las reuniones familiares que se hacían en sus hogares, el olor a sus guisos, las rosquillas fritas y el café de puchero que compartíamos  y disfrutábamos todos. 

Abuelo con su nietaOtro gran recuerdo eran las noches calurosas del verano de Castilla. Teníamos unos vecinos con 18 hijos nos reuníamos para jugar y hacer una que otra gamberrada, como ir llamando por las puertas, hasta que un día nos cerraron en un portal y nos dieron buenos palos, pero no por eso dejábamos de hacerlo.