Recuerdos de Cabezón de la Sal

Relatos, videos y oficios de nuestra villa.

La Casa Encantada 2 febrero 2010

Filed under: Relatos — luisagomez @ 19:06
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Al lado de donde vivíamos, había una casa preciosa y grande, y abandonada, o eso pensaba yo, bueno el caso es que parecía encantada, a mi  me atraía como un imán; un día sin pensarlo le dije a mis hermanas y a unas amigas que podíamos entrar a verla, cogimos un alicate de mi padre y cortamos la cadena que había en la puerta.

Al principio entramos con un poco de miedo pero enseguida nos pusimos a inspeccionarlo todo; en el suelo de la cocina había una especie de puerta y claro la abrimos para ver lo que había. Era un sótano, estaba todo lleno de telarañas y olía a humedad.

Así estuvimos una semana, entrando a jugar hasta que nos vieron y se lo dijeron a la dueña de la casa;  por supuesto ella se lo contó a mis padres, ese día aguantamos una regañina de campeonato y algún coscorrón. De castigo, tuvimos que pedir perdón a la señora y tanto la cadena como el candado que rompimos al entrar en la casa, tuvimos que pagarlo con la paga de los domingos.

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Pastelitos de Barro 28 enero 2010

Filed under: Relatos — marisaperez @ 10:38
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Pastelitos de BarroAuuuchhh!!! Cómo recuerdo esos años de mi infancia, aunque a veces un poco de soledad por el trabajo de mis padres porque trabajaban en el campo y eso les llevaba muchas horas, todo lo tenían que hacer con el esfuerzo de sus manos no es como ahora que hay mucha maquinaria y todo esto lleva menos esfuerzo corporal que antes, pero feliz en compañía de mi hermano y mi primo. Recuerdo que mi juego favorito era en el patio de mi casa, recoger tierra y hacer pastelitos de barro, que por cierto me quedaban redonditos redonditos, y una vez hechos los ponía en una madera a secar al sol, ahhhh!!! Pero eso no era todo, ahora viene lo más divertido, una vez que se secaban al sol los pastelillos, que no se le ocurriera a mi primo y hermano hacerme enojar, porque venía la guerra y zassssss!! Los agarraba a pastelazos, obviamente quedan  tanto mi primo como mi hermano llenos de barro. Lo más seguro era que mi abuela saliese siempre a regañar “a la traviesa de la chulé”, pero no importaba,  porque lo hacía para despistar delante de ellos, yo era su nieta “prefe” y a mí me lo pasaba todo. Y los otros dos, “torta y media” ya les había dado yo una buena paliza con los pasteles y luego mi abuela la regañina; y se tenían que aguantar…. Después  me iba  corriendo a mi refugio preferido que era mi árbol, trepaba y trepaba hasta lo alto y ahí nadie me alcanzaba. Ayssss qué tiempos aquellos, ojala aún existiera “ese” árbol en donde refugiarme ahora en mi madurez, cuando las circunstancias de la vida quieran tratarme mal y no sepa por dónde meterme, ni cómo salir de todo.  Ahora cuando recuerdo todos esos bellos momentos de mi infancia me es mucho más fácil encontrar solución a mis problemas cotidianos. Sí, quiero agradecer a mis padres la infancia tan feliz que nos dieron tanto a mi hermano como a mí, porque viendo lo que veía, como trataban sus padres a alguna de mis amigas… Todo eso que viví en mi etapa de Niñez, me dejo muy marcada.

 

LA PESA 7 enero 2010

Filed under: General,Relatos — milugutierrez @ 18:23
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Recuerdos de mi niñez:

 A mi particularmente me pone muy nostálgica recordar mi infancia o juventud, bueno  las dos cosas, tengo bonitos recuerdos. Yo vivía en el barrio de la Pesa, éramos como una gran familia pues en los veranos, las noches se convertían en una gran tertulia, se bajaba a tomar el fresco, decían los mayores, todos con sus sillas correspondientes a la puerta de casa, mientras los niños jugábamos los mayores comentaban sus idas y venidas durante el día , también de vez en cuando había comedias nos poníamos todos en corro en medio de la plaza con nuestras banquetas correspondientes, bajábamos a coger sitio para verlo en primera fila y así transcurrían las noches de verano. Durante el día el olor a hierba seca, las vacas bebiendo en el rió sajón, las mujeres con sus cajones  esperando la vez en el lavadero para hacer la colada, mientras el carro con los bueyes de Suso pasaba a la mies a  recoger la hierba que anteriormente habían segado, también hacíamos tesoros con los culos de las botellas, hacíamos un hueco en la tierra y poníamos flores o plata de colores, luego el cristal encima y lo tapábamos y así visitábamos cada día nuestro tesoro cada cual mas bonito, así recuerdo yo mi paso por el barrio de la Pesa, el tiempo que viví allí, entonces no conocíamos la muerte, la traición ni el desamor, era solo ser felices; “son nuestros recuerdos de infancia”. Milu

 

LAVADEROS Y LAVANDERAS

Filed under: Relatos — anaserdio @ 16:30
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Recuerdo los lavaderos que hace años había en casi todos los pueblos. Eran no solo un lugar para lavar la ropa  sino un sitio de reunión para las mujeres (ya que eran ellas las que se ocupaban de esos menesteres) y como entonces no se  salía a los bares a tomar café (y no había lavadoras)  aprovechaban para contarse sus cosas mientras hacían la colada. Por lo cual no era raro en los pueblos ver pasar a las mujeres con el  balde de ropa en la cabeza camino del río. Y también andar listas para coger el mejor sitio para colocarse pues no era lo mismo al principio del arroyo que al final. Yo recuerdo de niña que mi  abuela me daba un trapo y un trozo de jabón (hecho en casa) y me dejaba ir al río que estaba al lado de su casa, donde tenia instalada  una tabla de lavar de madera con cajón y un cojín para arrodillarse. La verdad que a mi lo que más me gustaba era jabonar y aclarar.

 

Boxeando 11 diciembre 2009

Filed under: Relatos — piedadniebla @ 16:46
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Boxeando

Ahí va otra de las mías,

Como yo de pequeña era muy traviesa y muy peleona, recuerdo que un día le iba a dar un puñetazo a mi hermana y no apunté bien pues le di a un tabique y le eché abajo, ¡que seguro estaba, que una niña le tiró¡ Vaya albañiles más buenos había antiguamente ¿verdad?

Con tan mala suerte se fue el muro abajo que calló sobre la cocina de butano que nos acababan de traer y esperaba ser colocada en su sitio. Claro tuvieron que llevársela y traer otra nueva pues aquella quedó para el arrastre.

Bueno a lo que íbamos, a mi me gustaba pegar a mi hermana porque ella era tan buena que se dejaba pegar por mi.

Yo no recuerdo que ella me pegará, pero yo a ella si.

Es de entender ya que ella quería ser monja, pero yo no, yo pensaba más en las travesuras, ella en lo de monja.

Que diferentes somos los hermanos verdad.

Pero en fin ni ella fue monja ni yo soy tan mala o eso creo a lo mejor hay que preguntárselo a mi hermana y no es la del cochecito.

Y para más “INRI” me casé con un albañil ¡ojo! para que arregle lo que yo tire.

 

Mi paso por el Colegio 3 diciembre 2009

Filed under: Relatos — milugutierrez @ 17:11
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Mi paso por el Colegio: Los recuerdos de mi niñez me acompañaran toda mi vida, son tantos y tantas cosas que necesitaría otra vida para contarlos. Fui una niña que vivió todo lo propio de su edad y su época. El colegio fue uno de mis mejores recuerdos pues pasé parte de mi infancia y juventud allí (éramos un grupo único) decía Sor Margarita, pues pasábamos hasta los domingos en el colé, teníamos un tocadiscos de mi amiga Reyes y lo pasábamos de maravilla. Un día en el patio de máquinas estábamos ensayando la yenka para ir a la castañera, y de repente llego la Sor y nos pillo, por supuesto castigadas sin fiesta,  la única a la que nos dejaban ir una vez al año. Nos daban las tantas de la noche revolvíamos a las internas a las cuales las encantaba porque si no el aburrimiento era morrocotudo para ellas, pero los cachetes de Sor Ángeles también eran buenos pues no nos dejaba pasar de patio “a las externas” También recuerdo un día que estábamos jugando a un dos tres “ya que voy a mirar”, y yo apuntaba a las que iban perdiendo, nada mas y nada menos que en las puertas de la capilla, ¿como no? llego Sor Petra y le dijo a nuestra Sor, “una de sus niñas ha pintado todas las puertas de la capilla”, así que si no sale quien fue todas castigadas, por supuesto yo me declaré culpable y me cayo un buen castigo me trajeron un caldero y esparto y a fregar la iglesia.. No voy a dejar de nombrar a mi grupo: Milagros Calderón, Rosa Emilia Zubiaurre, Solin, Pili (La de Poldin), María Elena, Elen, Pepuchi, Niky, Cianu, Merceditas, Margari Mantilla, María Elena, Pepu Zubizarreta, Velen Vázquez, Mily Arroyo, Mari La Cuca, Josefina, Ana Mari Sagastizabal, con las que más contacto tenía, jugábamos a las cárceles a todas horas, a los bultos, a las canicas, a la comba, a tres marinos en el mar.  Luego comíamos aquellos polos que hacia la cocinera y el dinero que sacaban era para las misiones. Cuando venia el tío de Sor Nieves” Obispo allí” se lo llevaba a los niños. Y como no ¡¡ el mes de Mayo!! Teníamos que echar versos,  pedíamos flores yo en concreto a (Sario y Sabel Faces), eran esas rosas que tienen un olor especial,  siempre me recordaran al colegio, y esos mantos de la virgen, y luego el vestido que te ponía tu madre, al poder ser blanco ¡o el de los Domingos! “y allí en esa capilla linda y tan especial para mi” le decíamos los versos a la Virgen Milagrosa. (Como soy tan pequeñita y no tengo vestido blanco le voy a decir a la virgen que me tape con su manto). Así pase mis años en el “Colegio Sagrado Corazón de Jesús”.

 

Recuerdos Casa Bonera

Filed under: Relatos — lolidosal @ 17:08
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Mis mejores recuerdos son en la casa de Amparo (Casa Bonera) donde nací, ella modista de profesión, y yo con 8 ó 9 años.

Cosiendo en la casa Bonera

Me ponían la tabla para hacer patrones, y con el paño y la tiza pasaba las tardes entre todas las que iban a aprender a coser, así comenzó mi afición por la costura, también hacía muñecos de trapo que era el juguete del momento.

Cuando necesitaban hilos, botones, entretela y guata para hacer hombreras, me mandaban a casa de Don Andrés, que era una tienda de tejidos y almacén donde podías encontrar desde un botón hasta unas albarcas con escarpines.

Cuando iba a comprarlo, en la plaza del quiosco, lo que fue el banco de Santander, me reunía con mis amigas a jugar con bolas de pistones, teniendo la mala suerte que la primera vez que las utilicé rompí un cristal del banco, ¡pensé que aquel día me mataban! Ese día era la feria de San Martín en Treceño, entonces los ganaderos hacían los pagos en metálico y el director del banco iba con un maletín recogiendo el dinero de unos y pagando a otros. Cuando mi padre se presentó a hablar con el director no quiso atenderle porque era por la noche y en aquel entonces había miedo porque era la época de Juanín y Bedoya (http://www.juaninybedoya.es/). Así que hasta el día siguiente no hubo ocasión de aclararlo.Después del susto del director del banco a un posible atraco, del de mi padre al pago del cristal y el mío al castigo todo quedo resuelto de la mejor manera, al menos para mí; el director valorando la prontitud con que mi padre acudió, consideró que el banco podía hacerse cargo del cristal, y Fanio que entonces era el interventor decidió regalarme la piedra para Reyes.

Y esas travesuras hacia yo, olvidándoseme el recado por el camino.